No tapes el sol con un dedo, no pretendas que no existe lo que siento, no me interpretes con palabras enredadas, ni busques en tus libros teorías descabelladas porque esto que nos envuelve aquí es un dejo de tentación , una ilusión que peligra a cada minuto , un corazón kamikaze que es el mío, el que se aventura y te dice lo que siente , eres tu esa foto distante , esa caja con recuerdos , ese tren que se va de la estación ,eres el miedo que huye por que no desea fracasar.
Es la piel, somos los dos y una noche que se ilumina de la nada, un foco que se apaga de la esperanza que nos enciende, somos una llama que no se calla, el rato que la fantasía acaba y el amanecer que no volverá.
Mil días y tres mil noches de desvelos, de conversaciones eternas, de caricias lejanas y somos ese limite que no roza el suelo, esas sonrisas y las miradas al cielo y todo aquello que se piensa y no se dice, aquello que se dice pero no se quiere pensar y en esto de estar cerca cuando estamos lejos, vemos el tiempo pasar…
Y hoy, tengo que saber, a que lado de la calle debo mirar, hoy necesito tener alguna respuesta, bajar de la fantasía, de las palabras hermosas. No dudes por un segundo que me siento agradecida, pero mis pies los tengo en la tierra, mi cerebro en las cosas que quiero, es mi corazón el que se va contigo en la tarde que se aleja… el día que lo necesite iré por el… y ese día veremos que pasa.
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